Inyecta IP agua al suelo del DF

En el Tecnoparque de Azcapotzalco, el agua de lluvia ya no se va al drenaje. Una parte se aprovecha y otra es inyectada a 18 metros de profundidad, como una contribución para mitigar la sobreexplotación del acuífero.

El Tecnoparque es un centro tecnológico de servicios y negocios que prevé alojar 6 mil empleados. Fue construido después de sanear el área donde estaba la siderúrgica de Altos Hornos de México, abandonada hace 13 años.

Actualmente, en el lugar conviven empresas del sector tecnológico, laboratorios y oficinas.

Este modelo, que por primera vez se usa en el DF, es iniciativa de inversionistas que decidieron incluir un sistema para captar la lluvia, filtrarla y devolverla a la tierra en los seis edificios que conforman el centro de servicios.

El agua de lluvia cae sobre los techos de los edificios, que fueron construidos con declive para conducir el líquido a tubos que están conectados a un sistema de cisternas.

"Una parte del agua es utilizada en el edificio y otra pasa por filtros para evitar el paso de caudales contaminados antes de que el agua sea inyectada por gravedad a un ducto de 18 metros de profundidad, a nivel del manto freático", explicó Jesús Ayala, el arquitecto a cargo del diseño de Tecnoparque.

La parte final del proceso ocurre en tres pozos que inyectan hasta 30 litros por segundo en época de lluvias.

Y aunque ese caudal es mínimo comparado con la cantidad de agua que se sustrae a diario del subsuelo del Valle de México, se trata de agua que en un edificio tradicional se iría directamente al drenaje.

Los encargados del parque tienen proyectado ampliar el sistema con otros tres pozos para duplicar los volúmenes de lluvia inyectados.